Métete en un saco grande, normalmente de arpillera o tela, y súbelo hasta que el borde superior quede a la altura de la cintura. Sujeta con firmeza los bordes superiores del saco con ambas manos para que no se resbale mientras te mueves. Colócate en la línea de salida junto a los demás corredores, listo para saltar hacia delante a la señal de salida. Salta hacia delante con ambos pies juntos dentro del saco, ya que caminar o dar pasos normales no está permitido y suele suponer la descalificación. Mantén el equilibrio inclinándote ligeramente hacia delante y dando saltos pequeños y controlados en lugar de grandes brincos, que tienen más probabilidad de hacerte caer. Si te caes, levántate rápidamente, sin salir del saco, y sigue saltando hacia la meta. Gana el primer corredor que cruce la meta permaneciendo dentro de su saco.