Planifica un circuito sencillo de cinco o seis estaciones usando cosas que ya tienes, como conos o cubos para rodear en zigzag, un aro para saltar dentro y fuera, un banco bajo o una tabla para caminar en equilibrio, una cuerda en el suelo para saltar de un lado a otro, y una cesta de ropa para lanzar bolsas de frijoles, ya que una disposición familiar hace que la preparación sea rápida y el circuito fácil de repetir. Separa las estaciones lo suficiente para que los niños que corren entre ellas no choquen, y mantén la superficie libre de objetos duros o afilados, ya que las caídas son comunes cuando los niños se mueven rápido entre estaciones. Marca una línea de salida y meta clara con tiza o cinta para que todos sepan exactamente dónde empieza y termina el circuito. Cronometra cada recorrido con un cronómetro o el temporizador del teléfono si a los niños les gusta competir contra su propio mejor tiempo, ya que un récord personal amistoso suele mantener el interés más tiempo que un solo recorrido. Ajusta la dificultad de las estaciones para niños más pequeños o mayores acortando las vigas de equilibrio o bajando la altura de los obstáculos, ya que un circuito demasiado difícil al principio puede desanimar a los niños a terminarlo. Haz tú mismo un recorrido lento primero para comprobar objetos inestables o riesgos de tropiezo antes de dejar que los niños lo corran a toda velocidad.