Formad pareja con un compañero y quedaos de pie uno al lado del otro, con las piernas interiores en contacto. Atad vuestros tobillos interiores con una correa suave, una bufanda o una cuerda, lo bastante ajustada para sujetar pero no tanto como para cortar la circulación. Rodead con los brazos interiores la cintura o los hombros del otro para más apoyo y para ayudaros a moveros al mismo ritmo. Colocaos junto con las demás parejas en la línea de salida, listos para avanzar a la señal de salida. Salid juntos, moviendo la pierna atada como una sola, marcando en voz alta un ritmo sencillo para manteneros coordinados. Dad pasos más cortos y rápidos en lugar de zancadas largas, ya que estirarse demasiado es lo que suele hacer que las parejas tropiecen y caigan. Gana la primera pareja que cruce la meta junta, sin separar las piernas atadas.