Reserva tu lugar con antelación en lugar de presentarte sin avisar, ya que las cervecerías populares suelen agotar los cupos para tours los fines de semana, y las operaciones pequeñas pueden ofrecer visitas solo unas pocas veces por semana. Come una comida completa antes de llegar, ya que la mayoría de los tours incluyen varias muestras de cerveza a lo largo de una hora o más, y probar varios estilos con el estómago vacío lleva a la intoxicación más rápido de lo esperado. Organiza cómo volver a casa o usa transporte público en lugar de conducir tú mismo, ya que las degustaciones suelen sumar más alcohol que una sola pinta, aunque cada porción parezca pequeña. Haz preguntas sobre los ingredientes y el proceso durante el tour en lugar de escuchar solo pasivamente, ya que los guías de las cervecerías suelen ser personal apasionado o los mismos cerveceros, a quienes les encanta explicar las diferencias entre la cuba de maceración, los fermentadores y los tanques de maduración. Prueba las cervezas en el orden que sugiera el guía, generalmente de la más clara a la más oscura o de menor a mayor graduación alcohólica, ya que una stout fuerte al principio puede adormecer el paladar y hacer que las cervezas más ligeras después sepan insípidas. Lleva una bolsa o caja para botellas si piensas comprar algunas para llevar a casa, ya que muchas cervecerías venden ediciones limitadas o exclusivas de la sala de catas que no están disponibles en ningún otro lugar, y olvidar el embalaje significa malabarear torpemente con botellas al salir.