Empieza con los tres sonidos básicos: un bombo hecho empujando aire a través de labios cerrados como una 'B' dura, una caja hecha empujando aire a través de los dientes como un sonido 'K' o 'T', y un hi-hat hecho con un sonido 'T' o 'TS' rápido y ligero cerca de la parte delantera de la boca, ya que estos tres sonidos forman la base sobre la que se construye casi cualquier patrón de ritmo. Practica cada sonido lentamente y por separado antes de combinarlos, ya que apresurarse directamente a patrones completos sin sonidos individuales sólidos suele producir un ritmo confuso y poco claro en lugar de la separación nítida que necesita un buen beatboxing. Grábate regularmente con tu teléfono, ya que el beatboxing suena diferente dentro de tu propia cabeza que para un oyente, y una grabación es la única forma fiable de captar sonidos demasiado suaves, demasiado ásperos, o mal sincronizados. Practica sonidos tanto inhalando como exhalando para poder producir un ritmo en ambas respiraciones, ya que hacer sonidos solo al exhalar fuerza un vacío incómodo en el ritmo cada vez que necesitas inhalar. Mantén la mandíbula suelta y la garganta relajada mientras practicas, ya que la tensión en estas zonas es una causa común de voz ronca o dolor de garganta tras sesiones largas de práctica. Añade un bajo o zumbido vocal solo una vez que los tres sonidos básicos de batería se sientan automáticos, ya que intentar añadir melodía antes de que la base rítmica sea sólida suele hacer que ambas partes se desmoronen.