Crea dos zonas de calor en la parrilla, una caliente y directa para sellar y otra más fresca e indirecta para terminar la cocción, ya que cocinar todo a fuego directo alto carboniza el exterior mucho antes de que el interior esté listo. Deja que la parrilla se precaliente completamente durante al menos diez a quince minutos antes de añadir la comida, ya que colocar comida en una parrilla que no está lo bastante caliente hace que se pegue e impide un sellado adecuado. Seca la carne con papel de cocina antes de ponerla en la parrilla, ya que la humedad superficial cuece la carne al vapor en lugar de dorarla y produce una costra menos apetecible. Resiste la tentación de mover o voltear la comida demasiado a menudo, ya que dejar que cada lado desarrolle una costra adecuada antes de voltear es lo que crea buenas marcas de parrilla y sabor, mientras que voltear constantemente mantiene la superficie pálida e impide un sellado adecuado. Usa un termómetro de carne en lugar de juzgar el punto de cocción cortando la carne o basándote solo en el tiempo, ya que el color y el tiempo son poco fiables, y cortar la carne demasiado pronto deja escapar jugos valiosos. Deja reposar la carne de cinco a diez minutos después de retirarla de la parrilla antes de cortarla, ya que el reposo permite que los jugos se redistribuyan, mientras que cortarla de inmediato hace que se derramen en el plato en lugar de permanecer en la carne.