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Sal al campo en una noche de invierno despejada para contemplar las auroras boreales o australes bailando en el cielo en vívidas cortinas de verde, violeta y rojo.
Pasea por la orilla durante la marea baja buscando conchas, vidrio marino, fósiles, madera a la deriva y otros tesoros que las olas depositan en la playa.
Tocar el tambor cáliz de África Occidental, creando patrones polirrítmicos junto a otros percusionistas — los círculos de djembe son acogedores para principiantes y profundamente comunitarios por tradición.
Deslizarse sobre el hielo brillante, trazar arcos con las cuchillas, girar en piruetas y ejecutar saltos — el patinaje artístico combina potencia atlética con expresión artística en cada sesión.
Aplicar intrincados diseños temporales en la piel con pasta natural de henna — una tradición centenaria del sur de Asia y el norte de África que convierte manos y brazos en lienzos vivos.
Cultiva tus propias hierbas aromáticas — albahaca, menta, romero y tomillo — en macetas en el alféizar o en un huerto, y disfruta de sabores frescos de cosecha propia.
Un destacado arte escénico irlandés tradicional en el que los bailarines mantienen el torso rígido y erguido mientras sus pies ejecutan pasos vertiginosos e intrincados en patrones precisos — mundialmente conocido gracias a Riverdance y la música de céilí.
Los jugadores se pasan el balón por la cancha e intentan lanzarlo por un aro elevado sin moverse con él — un deporte de equipo rápido que exige agilidad mental, orientación espacial y trabajo en equipo.
Remover sopa invisible, hornear pasteles de plástico y servir comidas imaginarias — la cocinita de juguete permite a los niños pequeños ensayar la vida cotidiana a través del lenguaje más natural que conocen.