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Inocula la leche con bacterias y cuajo, corta la cuajada, prensa, sala y madura tus propios quesos en casa — la elaboración de queso une ciencia alimentaria y artesanía, requiriendo semanas de cuidado paciente para transformar la simple leche en ruedas complejas y sabrosas.
Canta en un conjunto de voces divididas en soprano, contralto, tenor y bajo, ensayando cada semana para interpretar obras corales de Bach al gospel y la música de cine — el canto coral desarrolla musicalidad, control de la respiración y un sentido de comunidad mediante la armonía colectiva.
Esta actividad está destinada a adultos. Confirma que tienes 18 años o más para ver este tipo de actividades.
Mide y mezcla destilados, licores y refrescos con técnicas clásicas de coctelería para crear cócteles equilibrados y con capas — la mixología es en parte ciencia y en parte arte, e infinitamente gratificante, ya perfecciones un Negroni o inventes algo nuevo.
Alquila una pequeña parcela en un huerto comunitario o monta un huerto en macetas en el balcón — una afición gratificante y económica que te saca al aire libre y da verduras frescas o bonitas flores.
Prepara platos desde cero, experimentando con nuevas recetas, ingredientes de temporada y técnicas de cocina — una afición creativa y práctica que llena tu hogar de aromas deliciosos y resultados gratificantes.
Diseña y confecciona a mano un disfraz basado en un personaje de ficción de un anime, videojuego o película, y luego lúcelo en una convención o sesión de fotos — el cosplay une costura, creación de atrezo y arte escénico en una afición creativa con una apasionada comunidad global.
Compra artículos baratos en tiendas de segunda mano y rétate a transformarlos en algo bonito o funcional con pintura e imaginación — un upcycling creativo que cuesta casi nada.
Aprende ballet, claqué, hip-hop o danza contemporánea en una clase estructurada — una actividad expresiva y enérgica que desarrolla desde temprana edad el ritmo, la coordinación y la confianza a través de la música y el movimiento.
Ponte una capa, una corona, una bata o un gorro de chef y métete en cualquier papel imaginable — el disfraz y el juego de rol desarrollan el lenguaje, la empatía, la creatividad y las habilidades sociales a través de pura diversión imaginativa.