Elige un lugar que se ajuste a las necesidades de luz de tus plantas (la mayoría de las verduras y flores quieren al menos 6 horas de sol directo) y prepara la tierra aflojándola y mezclando compost para mejorar el drenaje y los nutrientes. Planta semillas o plántulas a la profundidad recomendada en el paquete, espaciándolas para que las plantas maduras no se apiñen. Riega en profundidad pero con poca frecuencia para animar a las raíces a crecer hacia abajo, en lugar de un rociado ligero cada día, y riega en la base en lugar de sobre las hojas para reducir el riesgo de enfermedades. Arranca las malas hierbas regularmente mientras son pequeñas y fáciles de quitar, y vigila las plagas o decoloraciones para abordar los problemas pronto. La mayoría de las plantas se benefician de una capa de mantillo alrededor de la base para retener la humedad y frenar las malas hierbas.