Usa plástico de burbujas con burbujas grandes en lugar del tipo pequeño y muy junto, ya que las burbujas grandes imprimen una textura mucho más clara y definida en el papel, mientras que las burbujas pequeñas tienden a mezclarse en un patrón borroso. Aplica la pintura con un rodillo o pincel ancho en lugar de verterla directamente sobre el plástico de burbujas, ya que un rodillo cubre de manera uniforme solo los bultos elevados, mientras que la pintura vertida se acumula en los huecos entre las burbujas y produce una impresión manchada y desigual. Presiona firme y uniformemente por toda la lámina en lugar de en unos pocos puntos al azar, ya que la presión desigual deja partes del diseño tenues o completamente ausentes, mientras que la presión firme y uniforme transfiere una textura consistente en toda la impresión. Levanta el plástico de burbujas en línea recta hacia arriba en un solo movimiento en lugar de despegarlo en ángulo, ya que arrastrarlo o despegarlo en ángulo emborrona la pintura húmeda y desdibuja la nítida textura de burbujas que hace distintiva esta técnica. Pega el plástico de burbujas con cinta a una mesa o tabla con el lado de las burbujas hacia arriba antes de pintar, en lugar de trabajar con plástico suelto y móvil, ya que el plástico de burbujas se desliza fácilmente cuando está húmedo con pintura, y cualquier movimiento al presionar arruina la alineación de la impresión. Reutiliza el mismo trozo de plástico de burbujas para varios colores enjuagándolo y secándolo entre usos, ya que el plástico de burbujas mantiene bien su forma y produce varias impresiones limpias antes de que las burbujas empiecen a aplanarse por la presión repetida.