Elijan el próximo libro juntos como grupo en lugar de dejar que una persona siempre decida, ya que un proceso de selección rotativo mantiene a los miembros involucrados y evita que el gusto lector del club se reduzca con el tiempo a las preferencias de una sola persona. Establezcan un ritmo de lectura realista basado en la disponibilidad real del grupo en lugar de uno ambicioso, ya que esperar constantemente más lectura de la que la mayoría de los miembros pueden manejar lleva a reuniones sin preparar y a una asistencia que se reduce gradualmente. Preparen de antemano un puñado de preguntas de discusión abiertas en lugar de confiar únicamente en la conversación espontánea, ya que incluso un gran libro puede producir una discusión estancada de treinta segundos si nadie ha pensado de antemano qué preguntar. Adviertan claramente a todos antes de discutir giros importantes de la trama o el final, ya que arruinar el final de un libro a alguien que no lo ha terminado puede descarrilar por completo su disfrute de la experiencia de lectura. Mantengan las reuniones dentro de un límite de tiempo establecido en lugar de dejarlas continuar indefinidamente, ya que las discusiones abiertas a menudo se alejan por completo del libro, y un límite de tiempo flexible ayuda a que la conversación se mantenga tanto enfocada como acogedora para los miembros más callados. Roten quién organiza o facilita cada reunión en lugar de dejarlo siempre a la misma persona, ya que compartir esa responsabilidad previene el agotamiento y evita que la energía y el estilo de discusión del grupo se vuelvan repetitivos.