558 actividades encontradas
Coger un micrófono y cantar a pleno pulmón tu canción favorita mientras el resto de la familia aplaude, abuchea en broma o se une al estribillo — una noche de actuación ruidosa y sin juicios que funciona igual de bien en casa que en una cabina privada.
Encajar coloridas piezas de construcción para crear de todo, desde naves espaciales hasta castillos — una actividad de construcción infinitamente rejugable que recompensa la paciencia y la imaginación y deja a padres e hijos con un proyecto compartido del que presumir.
Anudar hilos de bordar en coloridos patrones trenzados para crear pulseras para amigos y familiares — una manualidad relajante y sin pantallas, fácil de aprender e infinitamente personalizable.
Romper geodas en bruto con un martillo o un partidor especial para descubrir los cristales escondidos en su interior — una actividad breve y emocionante, entre la ciencia y la artesanía, que convierte el fin de semana en una búsqueda del tesoro para padres e hijos.
Lanzar un disco volador a través de un recorrido arbolado hacia objetivos numerados, buscando hacerlo en el menor número de lanzamientos posible — un deporte económico y fácil de aprender, divertido para padres e hijos.
Sumergir donas sencillas, horneadas o compradas, en glaseado, y luego cubrirlas con virutas, sirope y trocitos de caramelo antes de que cuajen — una actividad de repostería rápida y poco sucia donde la única habilidad realmente necesaria es el entusiasmo por el azúcar.
Aparcar frente a una pantalla al aire libre, sintonizar la radio con el sonido de la película y acomodarse con mantas y aperitivos en el maletero o en sillas plegables — una salida nostálgica y sin esfuerzo que convierte una simple película en un evento del fin de semana.
Pasear por las tiendas libres de impuestos para mirar perfumes, chocolates, relojes y recuerdos sin comprar nada — comparando precios, probando muestras y soñando con compras antes de que llamen a embarcar.
Buscar por el jardín o el parque huevos de colores escondidos detrás de los arbustos y bajo los bancos, compitiendo con los hermanos por llenar la cesta más rápido — una tradición primaveral corta y muy emocionante que convierte un jardín en un mapa del tesoro para los niños.