214 actividades encontradas
Esconde pistas por toda la casa que lleven a un pequeño premio — un clásico para días de lluvia que hace correr a los niños por cada habitación, pensar, leer y trabajar en equipo.
Salta, gatea, desliza y escala a través de un gigantesco circuito hinchable — una actividad de alta energía y llena de risas que agota a los niños de la mejor manera posible.
Comenzar con pañuelos, avanzar a bolsitas, luego a pelotas — hacer malabares desarrolla la coordinación mano-ojo y la concentración a través de fallos divertidos y da a los niños una habilidad escénica para toda la vida.
Da a cada niño un pequeño presupuesto y reta a encontrar el objeto más interesante o inusual del rastro — una excursión maravillosamente educativa que enseña presupuesto, negociación y curiosidad.
Dirígete a una playa rica en fósiles, un acantilado o una cantera con un pequeño martillo para buscar ammonites, dientes de tiburón y belemnites — sostener una criatura de 300 millones de años es incomparable.
Dibuja cuatro cuadrados con tiza en el asfalto, asigna un rango a cada uno y bota una pelota entre jugadores — el jugador del cuadrado uno pone reglas locas en cada ronda. Un juego de patio atemporal.
Usa ramas caídas, hojas y restos del bosque para construir un refugio oculto en el bosque — un desafío ingeniero creativo y primigenio que da a los niños un enorme sentido de logro.
Mantén un huevo en equilibrio sobre una cuchara y corre hasta la meta sin dejarlo caer — un clásico de concentración y coordinación tan hilarante de ver como difícil de dominar.
Monta un circuito en el jardín o en el parque con carreras, saltos, hula hoops y desafíos de obstáculos — una jornada deportiva casera que convierte la sana competición en un bonito recuerdo familiar.