Elige un truco sencillo adecuado a tu nivel, idealmente con pocos accesorios u objetos comunes, y aprende bien el método antes de realizarlo delante de nadie. Practica frente a un espejo o grábate para comprobar que tus movimientos parecen naturales y no sospechosos, ya que el desvío de atención depende de que tu lenguaje corporal parezca totalmente relajado. Ensaya una presentación segura (las palabras que dices mientras actúas) que dirija la atención hacia donde quieres y cubra cualquier movimiento secreto, ya que el público sigue tanto lo que dices como lo que ve. Nunca repitas exactamente el mismo truco para el mismo público de inmediato, porque la segunda vez sabrán qué buscar. Sobre todo, nunca reveles cómo funciona un truco — el misterio es el objetivo principal, y los magos que explican sus secretos pierden la confianza del público.