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Apilar guijarros, tierra, musgo y pequeñas plantas dentro de un tarro de cristal para crear un diminuto jardín autosuficiente — una actividad natural tranquila y manual que enseña a los niños sobre ecosistemas y les deja una decoración viva para su habitación.
Mezclar pegamento, agua y activador para crear un slime elástico y blandito, y luego personalizarlo con purpurina, bolitas de espuma o color — una manualidad gloriosamente desordenada con un toque de química que a los niños les encanta hacer y a los padres ver (a una distancia prudente).
Construir con tu hijo un carrito propulsado solo por la gravedad para luego lanzarlo cuesta abajo contra el reloj o contra otros equipos — un proyecto práctico de ingeniería que termina en un día de carreras sin motor lleno de adrenalina.
Abrir una pequeña bolsa con cremallera llena de pegatinas, marionetas de dedo y mini figuras guardadas solo para los días de viaje — juguetes silenciosos y sin desorden que ganan minutos de calma antes de embarcar.
Compactar arena húmeda en torres, fosos y almenas con cubos y palas, y luego decorar el resultado con conchas y banderines de algas — una competición de construcción en la playa donde la marea es el único plazo y la imaginación el único límite.
Cortar, organizar y pegar fotos, entradas y papel decorativo en un álbum de recuerdos que cuenta la historia de un viaje o de todo un año — una actividad creativa y tranquila que convierte los recuerdos en algo que padres e hijos pueden hojear juntos.
Tallar, lijar y pintar un pequeño bloque de madera para convertirlo en un coche impulsado por gravedad, añadiendo después pesos y ruedas para competir en una pista inclinada — un proyecto de carpintería que termina en una carrera amistosa.
Estirar la masa, untar la salsa y añadir los ingredientes elegidos para crear tu propia pizza antes de meterla al horno — una actividad de cocina divertida y algo desordenada en la que cada miembro de la familia diseña su propia pizza.
Llenar el reverso de una postal con lo más destacado del viaje para un amigo en casa, y luego buscar un buzón o mostrador de correos antes de que cierre la puerta.