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Construye una pequeña catapulta con palitos, gomas elásticas y una cuchara, y lanza pompones o bolitas de papel por la habitación — un sencillo proyecto de ingeniería que enseña palanca y fuerza.
Crea una tarjeta de bingo con objetos cotidianos escondidos por toda la casa y sal a buscarlos. Un juego divertido que convierte tu propia casa en una emocionante búsqueda del tesoro.
Alinea botellas o vasos vacíos en un pasillo y lanza una pelota para derribarlos todos, anotando la puntuación después de cada turno. Un juego rápido y activo que convierte cualquier pasillo en tu propia pista de bolos.
Ponte calcetines, toma impulso en un suelo liso y descubre hasta dónde puedes deslizarte manteniendo el equilibrio sin caerte. Un juego casero divertido y enérgico para el que solo hacen falta calcetines y espacio libre.
Construye un mini cohete con papel y una pajita, luego sóplalo al aire para ver hasta dónde llega — una manualidad científica práctica que pone a prueba la aerodinámica mediante ensayo y error.
Envuélvete en almohadas o acolchado suave e intenta hacer perder el equilibrio a un hermano o amigo dentro de un círculo de cinta adhesiva — un enfrentamiento físico seguro y divertido para una tarde de verano en casa.
Marca ritmos sobre ollas, cajas y mesas con un par de baquetas o cucharas de madera, siguiendo canciones o inventando tus propios ritmos. Una forma enérgica y musical de soltar energía en casa.
Mueve tus muebles, prueba nuevas distribuciones y haz que tu cuarto se sienta como nuevo. Reorganizar tu propio espacio es un divertido proyecto de verano donde planificas, mides y creas una habitación que es realmente tuya.
Practica los lanzamientos básicos y avanza hacia trucos como el sleeper, el paseo del perro o la vuelta al mundo — una actividad de bolsillo que desarrolla paciencia, ritmo y coordinación mano-ojo.