23 actividades encontradas
Clasifica tu ropa, decide qué guardar, donar o doblar con cuidado, y convierte un armario desordenado en uno ordenado. Este proyecto de verano te enseña a organizar, tomar decisiones y sentirte orgulloso de tu espacio limpio.
Construye una pequeña catapulta con palitos, gomas elásticas y una cuchara, y lanza pompones o bolitas de papel por la habitación — un sencillo proyecto de ingeniería que enseña palanca y fuerza.
Crea una tarjeta de bingo con objetos cotidianos escondidos por toda la casa y sal a buscarlos. Un juego divertido que convierte tu propia casa en una emocionante búsqueda del tesoro.
Mueve tus muebles, prueba nuevas distribuciones y haz que tu cuarto se sienta como nuevo. Reorganizar tu propio espacio es un divertido proyecto de verano donde planificas, mides y creas una habitación que es realmente tuya.
Construye un mini cohete con papel y una pajita, luego sóplalo al aire para ver hasta dónde llega — una manualidad científica práctica que pone a prueba la aerodinámica mediante ensayo y error.
Los equipos deslizan pesadas piedras de granito por el hielo hacia una diana, barriendo frenéticamente para dirigirlas — un deporte de precisión que combina estrategia, trabajo en equipo y esfuerzo físico.
Dibuja un mapa del jardín o el barrio, esconde un pequeño premio, márcalo con una X y deja que los niños sigan las pistas — una actividad de aventura atemporal que desarrolla el pensamiento espacial.
Explora ruinas, almenas y grandes salas de un castillo o sitio histórico — los niños se convierten naturalmente en caballeros y princesas, y la historia cobra vida a través de piedras que pueden tocar y escalar.
Esconde pistas por toda la casa que lleven a un pequeño premio — un clásico para días de lluvia que hace correr a los niños por cada habitación, pensar, leer y trabajar en equipo.