17 actividades encontradas
Construye una pequeña catapulta con palitos, gomas elásticas y una cuchara, y lanza pompones o bolitas de papel por la habitación — un sencillo proyecto de ingeniería que enseña palanca y fuerza.
Mueve tus muebles, prueba nuevas distribuciones y haz que tu cuarto se sienta como nuevo. Reorganizar tu propio espacio es un divertido proyecto de verano donde planificas, mides y creas una habitación que es realmente tuya.
Construye un mini cohete con papel y una pajita, luego sóplalo al aire para ver hasta dónde llega — una manualidad científica práctica que pone a prueba la aerodinámica mediante ensayo y error.
Crear una divertida búsqueda del tesoro basada en fotos o pistas por las propias calles y lugares emblemáticos, redescubriendo lugares familiares a través de la curiosidad competitiva y las risas compartidas.
Dibuja un mapa del jardín o el barrio, esconde un pequeño premio, márcalo con una X y deja que los niños sigan las pistas — una actividad de aventura atemporal que desarrolla el pensamiento espacial.
Esconde pistas por toda la casa que lleven a un pequeño premio — un clásico para días de lluvia que hace correr a los niños por cada habitación, pensar, leer y trabajar en equipo.
Usa ramas caídas, hojas y restos del bosque para construir un refugio oculto en el bosque — un desafío ingeniero creativo y primigenio que da a los niños un enorme sentido de logro.
Diseña una ruta por el barrio con pistas escondidas en monumentos locales — los ciclistas siguen el recorrido en bici, combinando ejercicio, resolución de problemas y sensación de aventura.
Apila palés viejos y rellénalos con piñas, corteza, tubos de bambú y paja para crear un refugio acogedor para insectos beneficiosos — un proyecto de jardín que enseña a los niños sobre ecosistemas.