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Envuélvete en almohadas o acolchado suave e intenta hacer perder el equilibrio a un hermano o amigo dentro de un círculo de cinta adhesiva — un enfrentamiento físico seguro y divertido para una tarde de verano en casa.
Lleva un diario escrito registrando el riego, la luz solar y el crecimiento de una planta de interior o de jardín — dibujar hojas y anotar cambios desarrolla paciencia, observación y sentido de responsabilidad.
Elige una pila de libros, ponte una meta y descubre cuántos puedes terminar antes de que acabe el verano. Un reto de lectura convierte el tiempo de lectura en una emocionante aventura personal llena de mundos y personajes nuevos.
Reúne cajas de cartón, envases y otros materiales reciclables, luego corta, dobla y pinta para crear juguetes, organizadores u obras de arte. Las manualidades recicladas convierten la basura cotidiana en creaciones llenas de imaginación.
Marca ritmos sobre ollas, cajas y mesas con un par de baquetas o cucharas de madera, siguiendo canciones o inventando tus propios ritmos. Una forma enérgica y musical de soltar energía en casa.
Mueve tus muebles, prueba nuevas distribuciones y haz que tu cuarto se sienta como nuevo. Reorganizar tu propio espacio es un divertido proyecto de verano donde planificas, mides y creas una habitación que es realmente tuya.
Mezcla harina, sal y agua en una masa sencilla, moldea adornos o figuras, hornéalos hasta endurecerse y luego pinta tus creaciones — una manualidad de cocina satisfactoria que convierte ingredientes básicos en recuerdos duraderos.
Inventa códigos secretos y cifrados, y luego desafíate a ti mismo o a un amigo a descifrar mensajes ocultos en números, símbolos o letras cambiadas — una actividad estimulante que combina creatividad y pensamiento lógico.
Planta semillas en vasos o bolsas para probar cómo el agua, la luz o la tierra afectan el crecimiento, y anota observaciones diarias — un sencillo experimento científico que convierte un alféizar en un mini laboratorio.